Mostrando entradas con la etiqueta Instantes. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Instantes. Mostrar todas las entradas

domingo, 27 de enero de 2013

Me encanta...


Tu casa, el espacio perfecto para cubrir nuestros cuerpos desnudos, en ella me convierto en la amante eterna de la que leíste en esas historias que me gusta contar, me vuelvo incontenible, insaciable, te pido mordidas, arañazos y besos, te lo pido adentro y te digo Te Quiero,  mientras muero por instantes en orgasmos azules…  

Muero en tu casa, muero en tus brazos, muero en tus besos, en tus dedos, pero de entre todas las formas de morir, 
me encanta
acabar en tu boca.


sábado, 5 de enero de 2013

Con mayúsculas ...


El frío de invierno  se vuelve cálido no  lo siento  espantosamente gélido calándome dentro.
Es soportable.

Me basta cerrar los ojos y mirarte, cerrar los ojos y recrearnos… recrearme en la calidez de tus brazos, pensarme enredada en tú pasión y  en la intensidad que desbordas al amarme;  esa misma con la que me tocaste esa noche, esa noche en que  rosaste tu boca con la mía en un beso titubeante,  pues no atinabas a saber si correspondería a tus labios temblorosos.

Y hasta hoy  mí desnudez se pierde entre los torrentes de esa  pasión y deseos que se desbordan de ti desde la primera noche juntos, y es entonces que mí cama me queda grande, pero me basta con sabernos juntos…

Y es entonces que este invierno me es soportable, aunque te extrañe, pues la distancia no borra tus palabras de mis ojos: TE QUIERO, así con mayúsculas. 

Me has dicho te quiero después de algunas noches y días juntos, después de algunas lágrimas y miedos que dejamos caer  sobre nosotros, después de no importar un mañana, mas que el hoy, después de nuestro beso  que nos abrió las alas; quizá yo volé antes que tú, porque desde siempre he querido volar… 

Me has dicho Te Quiero y me  basta, pues un Te Quiero no tiene fecha de caducidad.

martes, 4 de diciembre de 2012

¿Te cuento...?


¿Te cuento un secreto?

Ahora que volveremos a vernos,  quizá sea en alguno de estos próximos  días…

Quiero volver a sentirte… a sentir como tus besos húmedos  se mojan entre mis piernas… 

Como esa  vez  que nos atrevimos a tocarnos, que nos atrevimos a acercarnos, que nos aventuramos a volver a creer y a sentir…

No te imaginas cuanto disfrute ese instante,  cuando después de tocar mis manos, de besarnos, de quitarnos la ropa y nuestro miedo,  tú besaste mi sexo.  Yo sólo cerré mis ojos, y te disfrute y me disfrute…  Y fue que me devolviste lo que creí haber  perdido  en algún lugar, en alguna cama, en algunos brazos… en la esquina de una calle…

Hoy,  después de un adiós, después de largas “conversaciones”  confusas al principio, confusas y dolientes, te volveré a ver, consciente de que dormiremos en la misma cama pero con nuestros deseos más profundos tan diferentes, tan distantes…

Mi secreto es que me atreveré a tocar tus manos, a besarte... a quitarte la ropa…

Lo demás no quiero decirlo, pues no sé si te atrevas  a  tocarme...

sin miedo…

lunes, 19 de noviembre de 2012

El frío de invierno


¡Qué frío…!  En unos minutos y la una de la madrugada marcará el reloj de pared que está colgado en la pared, el ligero tic -tac que emite el movimiento del segundero, se pierde con la mezcla de sonidos que escucho del motor del refri, de la pc, de algunos coches a lo lejos y de la tv encendida  sin prestarle atención, es una película tal, en un canal tal. 
Dejo prendida la televisión, para no percibir tanto silencio, para no sentir  la soledad que me acompaña y de la que me percato casi siempre a estas horas, y en algunas del día.
No, no abro  el reproductor de música, por una extraña razón que no me explico, últimamente casi ya no escucho música. Tengo en la cabeza tantas cosas, que no disfruto de mí lista de reproducción enorme. Quizá deba de escucharla más en estos momentos, pues la música me toca las fibras del alma… Abro mí reproductor y elijo “contraley”, al paso de los tracks, el frio traspasa mis zapatos y congela mis pies, después de algunas horas aquí sentada frente a  la pc, mientras el  tic-tac del segundero marca más de la una, considero que ya es hora de irse a la cama.


La casa de mis padres es un congelador en estos últimos meses del año y los primeros del año siguiente, o para ser más específica, en lo que dura el invierno, esa frase me suena, mmmm ¿En qué canción… de quién… ? Yo tengo que andar con suéter desde que empieza a atardecer, sin exagerar,  hay días que desde las dos de la tarde, ya ando con suéter encima.

Después de apagar la pc, la tv, la estufa, revisar que las puertas de la casa estén cerradas con llave, apagar las luces, a veces, antes o después de todo aquel ritual, me lavo los dientes, me la lavo la cara, si tomé agua  voy al baño, si tengo hambre me preparo algo ligero, o si es día del señor de los elotes, me compro uno, y alguna otra cosa que se hace antes de irse a la cama, hablar por teléfono por ejemplo, o salir a la calle echarle un vistazo al cielo y ver si no hay objetos voladores  no identificados merodeando por el estrellado cielo, ¡Esto es cierto, yo lo vi! Tengo evidencias y a dos testigos: un video y a mis padres.

Segura de que deje todo bien cerrado  y a oscuras, me subo a mí cuarto y me dispongo a irme a la cama. En lugar de quitarme la ropa, me la pongo, pues después de deshacerme de  mí pantalón de mezclilla, la blusa, el suéter, el abrigo, los zapatos, los lentes, los aretes, me pongo encima  mis calcetas, pants de esos calientitos de algodón, playera y una sudadera.  Y es así que me meto a la cama, misma que tiene cuatro cobijas, la colcha y una cobija aparte que pongo  a la altura de  mis pies, mis pies es la última parte de mí que se calienta…(en el buen sentido ¡eh!), pues en noches como ésta bien friolentas, mis pies amanecen igual de frios como  los tenía antes de acostarme y aunque tenga calcetas y todas las cobijas de mi casa encima.
Hay un ligero inconveniente a eso de dormir calientita, con tanta ropa encima y todas esas cobijas, no puedo ni moverme, así como me acuesto, amanezco, toda envuelta como un tamal, pero el frio sí que no entra en mí cama, excepto por mis pies que no se me calientan.

Pero en los meses calurosos…
La casa de mis padres es de la más fresca y antojable que conozco, y cuando me voy a  la cama me despojo de toda mi ropa, sí, de toda, a veces dejo mi ropa interior, sólo a veces,  y me tapo con una  cobija ligera  que casi siempre termina en el suelo…
Me gusta dejar la ventana abierta para dejar paso al aire fresco…

Me gusta sentir ese ligero aire que entra por mí ventana y toca mi desnudez. 

lunes, 8 de octubre de 2012

Y esa noche, te vi...

Te mire a los ojos, sabiendo que si lo hacía
iba a amarte desde ese instante...


Y empezaste a jugar con mis manos impacientes,  mis manos que esperaban  te atrevieras a tocarlas,  a entrelazarlas con las tuyas  sin miedo…

Antes,  era yo la que no se atrevía ni a mirarte a los ojos,  te acercabas a mí, y  con miedo, con el miedo a quererte,  me alejaba de ti,  a un paso o a dos de distancia, pero en realidad esa distancia era inmensa,  yo estaba ausente,   y me viste insegura, temerosa, fría, pero yo  te buscaba.

Y fue entonces aquella noche, que nos atrevimos…  Yo a mirarte y tú a tocarme.  

Tomaste mis manos entre  la tibia oscuridad de tu habitación, mientras sentía  tu cuerpo tembloroso bajo las sabanas,  los dos,  aún con ropa y  bajo tus sabanas, empezamos un juego con nuestras manos, nuestros dedos por primera vez  se tocaban, por primera vez nos sentíamos, sentimos nuestra piel, tus dedos, los mismos que instantes después estarían dentro mío.. 

Me tocabas con delicadeza, pero también con un poco de temor, tenías miedo a un rechazo más, tenías miedo a  que pusiera distancia en el  poco espacio entre tú y  yo  en tu cama…  Y  yo, tenía miedo a darte lo que soy, a volver a volar…  No me aleje,  pues desde hace tiempo  que buscaba la manera  de acercarme a ti.

Los dos mirando al techo con nuestras manos entrelazadas, con la certeza de que podía pasar todo, pero también que pasaría nada,  me acerque a ti, me acerque más a ti, con sólo voltearme puede tocar tus labios con mi boca, y te miré, te miré… ¡Por fin!,  y te aspire… sentí tu cuerpo aun tembloroso,  el mío volvía a ser libre, yo entre las sábanas soy libre, entre las sábanas y con el hombre que quiero amar, que amo… soy libre,  nos besamos, nos besamos en un beso suave, en un beso que  ambos hicimos verdad después de un largo tiempo, después de una espera larga, después de tu paciencia, después de dejar mis miedos  y ¿Los tuyos?

Dejamos nuestros miedos y la ropa tirada en el suelo, las sábanas llenas  de ilusión, de esperanza, de deseos, de querer empezar una historia más en nuestras vidas, las cobijas revueltas  y sobre tu cama nuestros cuerpos desnudos…

La historia que quisimos ser, no fue, al final fue otra, volvieron los miedos, las dudas… lavaste tus sabanas, limpiaste tu casa, quizá la pintes de otro color, quizá cambies tu cama  pues puede que aún huela a mí…  

Nos buscamos, pero ahora, tú te buscas, y yo me busco… buscas tus respuestas, busco las mías, quizá al buscarnos nos volvamos a encontrar, o quizá al buscarnos, nos alejemos más…

Yo...  Te digo que Te quiero,  si al final no eres tú, si al final no soy yo…  Te Amo  y lo haré como desde el  día que me atreví a mirarte a los ojos.


sábado, 29 de septiembre de 2012

Alguien Me Observa


Una caminata por el centro de la ciudad, me gusta, sin dinero en la bolsa, apenas para comprar una bolsita de papas  con salsa casera, comprar una flor  de dulce al chico universitario que las vende de a diez pesos, y para el pasaje de regreso a casa… Entonces sí que  tenía al menos unos treinta pesos en la bolsa, pero para caminar hasta el zócalo bastaron mis pies cansados por el trajín del día de trabajo, o si lo veo de un punto de vista más optimista, sólo bastaron mis pies desnudos que a veces les da por caminar entre las nubes.

Con treinta pesos y mis pies que de vez en vez les da por estar lejos de la tierra, camino por la dos oriente, creo que esa es la calle, que mala soy para dar direcciones, pero  sé llegar, eso cuenta,  ¿no?, pobre del perdido o perdida, o  mejor  llamémosle extraviado o extraviada, eso de perdida me suena muy despectivo, ¡pobres! , si se acercan a preguntarme alguna dirección, acabarán más confundidos, extraviados, enredados y demás, pero no siempre es  así,  es peor, pues aquel turista (nacional ), que le pregunte a una poblana, dónde queda esto, dónde queda aquello, ya sea museo, calle, restaurant, cafetería o  alguno de tantos lugares emblemáticos de la ciudad  y no saber dar las señas precisas,  sí que es un poco penoso…  Los que me conocen sabrán de lo que les hablo.

Camino por la dos oriente hacia el zócalo, no recuerdo desde cuándo es que me da por observar, quizá a algunos les parezca que soy distraída, poco observadora, quiero pensar que pueda ser porque no todos le prestamos atención a las mismas situaciones, puedo ver las hojas de los árboles caerse por el viento, y el de a lado verá como el viento revolotea el cabello de la chava al otro lado de la calle, el cabello, quiero pensar que es su cabello, y no su pequeña falda…   Y observo las fachadas de los edificios, veo de lado a lado de la calle mientras voy comiendo mis papas, el viento en la cara, y los sentimientos que se me ahogan dentro…

Después de unas calles, enfrente de mí, el zócalo adornado aún con motivo de las “fiestas patrias” (sí, así con minúsculas), busco una banca o un lugar vacío donde pueda sentarme, pues el zócalo  a esas horas ya se encuentra muy concurrido, es fin de semana… Encuentro un lugar vacío entre un chavo que tiene en sus manos una cámara  fotográfica profesional  y una chica con su celular en la mano que se ve espera a alguien, y ahí entre ellos, yo. Yo con una bolsa de papas, una paleta de dulce, mis pies cansados, y la idea de hacerle la plática al chavo de la cámara, un tanto inquieta por cómo empezar la conversación, qué le preguntaré… ¿Eres fotógrafo? ¿Estudias fotografía?, mientras yo me contesto, Pues obvio, a alguna de las dos, le diré sólo un ¡Hola! Desde su lugar le toma fotos a la catedral, mientras no le atino a la pregunta para empezar una platica, mientras enfrente de nosotros pasa todo tipo de personajes, tantas caras, me gusta ver la forma de vestir,  como traen el pelo, sobre todo los chicos, que de pasar al sencillo casquete corto o peinado de raya de lado, pasaron al pelo largo estilizado con gel, con secadora o demás productos que según son para el cuidado de la belleza… esto me hace pensar en que  leerse un libro también cuida nuestra belleza, claro, otro tipo de belleza. Y entonces observo a la gente que pasa frente a mí  mirada que se pierde en la manera de caminar, en sus ropas, en sus sonrisas, en sus rostros despreocupados, en sus rostros tristes, en las burbujas de jabón que se rompen en el aire, en el sonido de las campanas de la Catedral, en la música del campamento de los #YoSoy132, en los novios que se besan, en los ancianos que se toman de la mano… somos tantos… ¿Dónde estará a el que busco? pienso...  Regreso mi atención al chico de la cámara, me decido a decirle un ¡Hola!,  o al menos  a preguntarle la hora, pero al instante guarda su cámara, suspira profundo y se va… la chica  que está a mí otro lado sigue esperando y mandando mensajitos desde su celular, veo el mío,  las 8:00 pm, no quisiera pero no he comido, y sólo llevaba treinta pesos, menos unas papas y una paleta de dulce, me pongo mi abrigo, quizá llueva... 

Me levanto de la banca y empiezo a caminar de regreso a casa... ahora me convierto en la que es observada…

Quizá, ahora alguien me observe desde lejos…

sábado, 14 de julio de 2012

El día en el que...


Sueño…
En un día, en una mañana, que al despertar escuche tu voz diciendo,  ¡Quédate!


Sueño…
En un día, en una mañana, que al despertar escuches mi voz diciendo,  ¡Quiero quedarme!

Mientras…

Quiero perderme entre tu sexo, quiero dormir entre tus brazos, quiero soñar en la misma cama en la que duermes…
Quiero que muerdas  y arañes y chupes y bebas… que me toques y penetres,  beses y acaricies cada punto de placer, que me conoces, que ya me sabes… que despiertes  a la amante que vuela junto a ti…

Hacer lo mismo contigo…

Recorrer con mi piel, mis manos, mi lengua, mis senos desnudos… mi pelo… y mis ganas, cada parte de ti, y despertar al amante que vuela junto a mí…

Pero lo  que más quiero y me gusta de ti…

Eres tú. 

lunes, 11 de junio de 2012

Una Más de Carretera


En el autobús, sobre la autopista, asiento de la ventanilla  voy leyendo, aprovechando las dos horas de camino para llegar al Defe, a veces leo, a veces sólo observo el paisaje que he visto incontables veces  como si lo viera por primera vez , decidí leer uno de los varios libros que compre (por suerte)  esa semana en rebaja .

Empecé la lectura algunos minutos después de que el autobús tomara la autopista,  me acomode muy campantemente ocupando también  el asiento libre del lado del pasillo, dejando la maleta que suelo llevar en esas escapadas con todas las cosas personales posibles que puedan caber en ella, aunque casi siempre termine ocupando sólo algunas cuántas de las mismas, en es maleta si que caben infinidad de cosas, sabiéndolas acomodar, ropa, cremas, desodorante,  cargador  de celular, cámara digital, varios libros, abrazos, besos, caricias, días y noches para conocer, para  aprender,  para volver a sentir, para enamorarme no como una adolescente,  para enamorarme y  amar, amar de verdad… y orgasmos esos  que nunca, nunca dejo olvidados…

Abrí mi nuevo libro y comencé la lectura, "Con su vestido persa, y el turbante haciendo juego, estaba encantadora..." leí  las primeras dos páginas y desistí algunos renglones de la siguiente, pues los rayos del sol  se reflejaban en las hojas de mi libro nuevo, haciendo que las letras por instantes desaparecieran,  y que cerrara y abriera los ojos en un parpadeo constante para tratar de atrapar y formar las palabras que se desvanecían a la vista....  deje abierto el libro y volví la vista hacia la ventanilla, un sol de  poco más de la siete de la tarde (horario de verano) iluminaba sin tregua el día, el autobús, las hojas de mi libro y  mi cara...

Observaba, siempre observo, a pesar de que al día siguiente el Tipo Extraño me haya preguntado cuántas personas había desayunando con nosotros en el puesto de barbacoa aquel al que suele ir, no sé, le respondí, no las conté, eran doce, me respondió.  No conté a aquellas personas, pero sí puedo decir que ese Tipo Extraño, es tan extraño que no pidió nada de tomar para acompañar ese suculento desayuno y que se le olvidó decir gracias a la chava que le dio una bolsa de plástico para los huesos de su perro.

Veía a un sol enorme, tenía un color amarillo casi blanco, un blanco brillante, creí estar viendo a una luna llena, a lo lejos,  ahí estaban estas dos montañas, hombre y mujer, el Popo, y el Izta iluminados por este sol-luna, veía como se delineaban los bordes de aquella pareja, por los rayos de éste sol, era como si un pincel bordeara el contorno con esta luz brillante, sorprendida por  tan sublime belleza, doy un vistazo rápido al autobús  mientras me preguntaba, ¿Alguien estará viendo lo que yo? El autobús no se llenó, apenas unas doce o quince personas dispersas, nadie ve por la ventanilla (por ahora)…

Deje la lectura, en todo el trayecto mis ojos se llenaron de belleza, me sentí en paz, me sentí  feliz, en horario de verano oscurece tarde,  entrando al Defe aún algunos rasgos del sol se asomaban en el horizonte…

Ese día me esperaba el Tipo Extraño, ahora,  es posible que ya no vaya a mi encuentro, es posible que ya no esté en el transcurrir de mis días… 

He sacado de mi maleta la ropa, el cepillo de dientes… he sacado todo, todo, menos la esperanza,  saque todo, todo, menos los besos y caricias… los orgasmos… las ganas de crecer y aprender  junto a ti, saque todo… todo...

 Menos mis ganas de volver a volar…

¿Te arriesgas?

miércoles, 18 de enero de 2012

Azul


Ya te esperaba

Te conocí en la distancia dentro de tu oscuro pasado
sumergida en letras fascinantes llenas de pasión y nostalgia,
leí de tu dolor y frio en la soledad al amanecer,
y el erotismo de los besos que entregabas a la nada,
de aquellas caricias que se te desvanecían al viento
Y los orgasmos prisioneros en tu sexo.

Y tú… con el Azul de un blues y enormes ganas de volar,
pero atada al recuerdo de una cama que no era tuya
en ese oscuro pasado… donde amabas con tal fuerza
y ansiabas los momentos volver a sentir,
que aquellas manos arrepentidas del fatal error de no quererte,
te quisieran, y otra vez recorrieran tu piel,
que sus besos no se cansaran de besar tus espacios
Así juntos volar.

Mi deseo despertó.

Que ganas de ser yo a quien amaras con tal fuerza,
a quien extrañaras en tu cama y le escribieras con esa pasión,
más nunca con la triste nostalgia de esas letras,
y sí con las ansias de estar mil veces desnudos y perdidos en el tiempo
en el amor, en el deseo, compartiendo… volando.

Por tus letras mi sangre hirvió y la pasión inundo mis sentidos,
de tu manera de extrañar y desear tanto, se lleno mi deseo,
deseo de tenerte para mí, de probar tus besos,
de perderme en el hambre de tu sexo, en tus orgasmos,
en ese vaivén de tus caderas, en la pasión de tus senos,
en tus palabras al oído y que ganas de verte satisfecha en mi cama,
que ganas de que sea a mí a quien extrañes
a quien le escribas que te hace falta.

Y un día por fin de frente, tus ojos me lo contaron todo
me contaron que eras una mujer para volar.
Y que si te esperaba, que si te daba tiempo,
y desde ya te empezaba a querer, también podría volar,
que aquel erotismo de tus letras era el inicio
la expresión mínima de tus deseos.

Por fin un día llegaste Azul

Con tus ganas, con tu volcán, tu pasión, tu hambre, mi nombre.
La espera termino, volé, he sido feliz.
Quiero leer que me extrañas
que te hacen falta mis caricias y mis besos y mi sexo
quiero volver a escuchar tu blues en mi cama
y no dejarte escapar nunca,
que desde mucho antes que lo supieras
Azul… ya te esperaba.

miércoles, 28 de diciembre de 2011

Eloy: Quedáte
Elvira: La palabra peligrosa…
Eloy: Me voy con vos.
Elvira: Así de simple…
Ni yo me voy ni vos te quedás. 
Este amor desconoce toda separación.

Fragmento de la Película:
No Mires Para Abajo
Eliseo Subiela
Foto
 tomada de camino al DF.
Carretera México-Puebla
27-Dic-2011

domingo, 11 de diciembre de 2011

EnElMetro


Llegas a Escuadrón, tomas el metro y  te bajas en Salto del Agua,  me esperas bajo el reloj a las 10:00, tenía una cita.   

No tenía idea de cómo llegar, pero se las arreglo  pidiéndole al chofer del pecero que le avisará cuando  ya estuvieran en la dichosa parada de Escuadrón,  ¿Me pude decir dónde me bajo para ir a la Escuadrón 201?, fueron sus palabras de aquella chica que andaba no tan perdida en las calles del DeFectuoso.  No fue un recorrido largo, poco menos de  quince minutos, de ello se percató al escuchar  al acompañante del chofer preguntar,  ¿Quién baja en Escuadrón?, y de inmediato afirmo: ¡Aquí es!  ¿Y ahora, hacía dónde camino?, no fue problema, lo de menos era preguntar a los pasajeros que también se habían bajado del pecero, pero no quería parecer que andaba perdida, desubicada, o  una pobre chica desamparada,  que no sabía  andar por esas conocidísimas (seguramente) calles del  DF, que por una parte así es,  opto por seguir a la gente,  si aquel acto borreguiano (¿existe esa palabra?) no  daba resultado, no le quedaba otra que preguntar.

No tuvo que preguntar,  siguió a la multitud y ahí estaba, bien lueguito  la estación.

Bajo las escaleras con pasos lentos y seguros, tranquila, porque no quería parecer que no sabía ni por donde andaba, pero, ¿Quién, entre tanta gente, la volteo a ver siquiera?, nadie seguramente,  entre la vida tan acelerada, la prisa de llegar porque los minutos del reloj  no se detienen, entre tanta gente, que siempre ve tanta gente,  qué más da uno más.
Nadie la vio, nadie la recuerda, pero ella sí recuerda a la chica que da los boletos del metro, se formó en la fila para comprar los boletos, no sin antes preguntar, ¿Cuánto cuesta el boleto?, tres, le dijo la chava que tenía el lugar último de la no tan larga fila.
Dos, por favor, pidió dos, aunque sólo ocuparía uno, compro otro por si me paso, me pierdo, o por lo que sea qué suceda, pensaba ella. 

Tomo sus boletos, puso uno de ellos en la maquinita esa, que te deja pasar,  y espero  el metro, lo abordó, hace ya tiempo desde la última vez que había viajado en metro, no le dijeron cuántas estaciones tenía que pasar hasta llegar a Salto del Agua,  se encontraba algo nerviosa, que aunque tenía aquel boleto salvador de sobra, pues andar sola en el metro sin  tener  idea de  a dónde vas, resulta ser una situación que tiene su toque de emoción por ser algo desconocido, pero también da algo de miedito.

Atenta a los nombres de las estaciones cada vez que se detenía el metro, recordaba todas aquellas veces en las que acompañada se subía  al  gran monstro subterráneo con dirección a dónde la llevará aquél tipejo de lo peor, que conoció en una de las tantas escapadas al DF, hace tanto, pero ahora iba en busca  de “algo” de “alguien” ¿qué, quién?,  eso lo sabría a las 10:00 a.m.  bajo el reloj en la estación Salto del Agua.

Pasaba las estaciones y  pasaban los recuerdos sin paradas en los andenes, sin tregua, ella iba a Salto del Agua, bajo el reloj, los recuerdos la regresaban dos años atrás, se preguntarán ¿Cuántos recuerdos caben en dos años?, Pocos en ella, pocos de ellos juntos, en realidad  pocos.

Leía los nombres de las estaciones, ni el orden, ni los nombres los recuerda, pero  la estación donde subió él, esa, esa, sí que recuerda.  Doctores, leyó cuando se detuvo el metro, entre la gente que abordó, lo vio, por un momento los recuerdos se quedaron en aquel andén, y recordó el porque estaba ahí, “una aventura”, “algo diferente” iba en busca  de “algo o “alguien” ¿Qué, Quién? Ahí estaba, se olvidó de llegar  a la cita bajo el reloj. 

Se acercó  a él, pensando en cómo hacerle platica, él iba en lo suyo, con un brazo se sostenía del tubo como algunos de los tantos pasajeros, con el otro sostenía un libro, iba leyendo, y ahí estaba el pretexto perfecto para hablarle a aquel tipo bastante interesante, como pudo, logró  leer  y más que leer, fue la portada de su libro, que le dio  ese pretexto para acercarse a él  y decirle, yo también me llamo Violeta, pero sólo con una “t”,  al parecer llamó su atención,  quito sus ojos  de la página número  quién sabe, pero a esas alturas del libro, ya sabía él quién  era Violetta, con doble “t” , y la vio un algo confuso, pero  con una sonrisa de lado a lado, medio extrañado de la situación aquella. Me gustó mucho ese libro, y a ti, ¿qué tal, qué te parece?, él asintió con un ligero movimiento de su cabeza, bastante bastante bueno, le contestó, oye no me llamo Violeta  ¡eh!, mientras las estaciones iban pasando,  ya no se fijaba en los nombres, ya no le importó pasarse de aquella en la que la esperaban a las 10:00, ni le importo perderse, al fin tenía aquel boleto de más, y ahora lo tenía a él.

¿A dónde vas? Al fin le pregunto él,  a Salto del Agua,   ya la pasamos, ¡en serio!, es qué no conozco, no soy de aquí,  y ahora  cómo le hago para regresar...

Se bajaron en alguna estación, ¿Cuál?, no lo sé, ella como ya saben, no ponía más atención en los nombres, su atención estaba bien puesta en  aquel, que ahora ya no va leyendo. 

Y salieron a las calles del DF, dejaron atrás, o más bien abajo, ella a los recuerdos, a los nombres, a la cita, él a su lectura interrumpida, quizá  a otra cita, a su trabajo, a su vida cotidiana asaltada por esta chica que le salvaría…. de... de  un día cómo todos sus días.


Él también la salvo, de... de... de sus días como todos sus días.

Caminaron, cómo te llamas ya en serio, de dónde eres, qué haces aquí, ella le contestaba cada una de aquellas interrogantes, mientras veía sus ojos, la sonrisa en sus labios, le gustó endemoniadamente, hace tanto que no sentía ese calor, ese tipo de calor en  ella. ¿Por qué él, un extraño, completamente extraño, que ahora ya no lo era tanto,  despertaba y humedecía sus deseos? Quizá por lo que se dijo al principio, hay algo de emociónate en lo desconocido, y además ella andaba en busca de una aventura, de algo diferente, de “algo” o “alguien” que interrumpiera su rutina, y pasa qué, cuando deseas fervientemente algo, las fuerzas de las causalidades hace que  las cosas se sucedan al estar en el momento y lugar adecuado, pasó que ellos estaban ahí juntos, caminando, un minuto antes, un minuto después, y ellos ahora no se conocerían quizá  nunca.

Más de  las  10:00 casi las 11:00, ella recibió un mensaje al celular de aquel que estaría bajo el reloj, diciéndole que ya no la esperaba, que  se tenía que ir de urgencia. ¡Perfecto!, ya no tendría que disculparse por no llegar a  la cita.

A mí también ya se me hizo tarde, te invito a desayunar,  y por qué mejor no nos vamos, mira, ahí, ella le señalo insinuante con la mirada. 
El lugar señalado, un hotel. 
¿En serio?, mejor te invito a mi casa, desayunamos digo,  desayunamos, porque puedes quedarte si quieres, le  propuso él.
Al parecer a él también le gustó ella endemoniadamente. 

Se regresaron, a la Doctores, donde él se subió, donde ella lo abordo, regresaron al lugar del minuto aquel en el que coincidieron.

Ella era otra, era otra en otra ciudad, con un hombre desconocido, y era tan otra, que  le hizo el amor como nunca antes siquiera imaginó, desde que llegaron a su casa hasta el siguiente día, sexo, sexo y más sexo, delirante sexo, placer desbordante, cuerpos sedientos, sexo y más que eso, más que sexo, sobraron las palabras,  pero falto tiempo….

Al siguiente día ella se fue, tenía que regresar, regresar a la de antes, regresar a la vida cotidiana, a la realidad, a su realidad, una aventura así, casi nunca  tiene un final feliz… de esos  “...Y vivieron felices para siempre...”

Siempre es  mucho tiempo.


¿Y ahora cómo regreso?

Marca un número desde su celular, !Hola¡ Vienes por mí, sí, ¿dónde andas?, estoy en ...
...




sábado, 26 de noviembre de 2011

El mismo Lugar, Dos Formas de Sentirlo


Vuelvo al DF después de casi un año desde la última vez,  el motivo: La presentación del nuevo material discográfico de José Cruz, titulado “Una Razón Para Vivir”.

22 de Noviembre, tomo el autobús algo retrasada  a las diez para las cuatro de la tarde, el concierto empezaría a las siete, mi Amigo “El Gabrielo” me recalcó: Llega temprano, los boletos no están numerados.

Y ahí estaba yo, en el asiento número nueve del autobús, una vez más.

Los rayos de sol descansando en mi cara,  mi acompañante de viaje tratando de hacerme platica, ¡Que bonita bolsa!, ¿Tú las haces?, y yo pensando este “cuate” ya quiere ligar, pero no, más bien era que después me pregunto en tono algo desesperado, ¿Señorita que no tiene calor?”, y yo muy quitada de la pena le dije, No, después de un silencio algo incómodo entendí la indirecta, ¿Quiere que corra la cortina?, le pregunte, a lo que respondió ahora en tono de agradecimiento, ¡Siiiii  señorita, si es muuuy amaaaableeeee!. Ahí termino mi idea del rato agradable que pensaba pasar con mi vecino, después de correr la cortina, mi acalorado acompañante de asiento se durmió hasta la entrada al DF, mientras tanto  yo, hacia  el imposible intento de encogerme, para que el bello durmiente no dejara caer toda su humanidad sobre mí.

Durante el camino recibí mensajitos a mi celular de un Buen Amigo de Guadalajara, deseándome un Feliz Viaje y  pidiendo que no echará de menos ningún detalle de mí tan esperado viaje al DeFe y de mi Amigo Gabriel, regañándome por salir tarde.

El camino fue como siempre, de casi dos horas, el vecinito somnoliento se bajo en la parada de Cárcel, ¡uuufff!

Ya faltaba poco para llegar a la Terminal, tarde pero seguro, como se dice por ahí.

No se pueden imaginar los pensamientos y sentimientos, que se revolotean en mi cabeza loca, al ver el DF desde una parte de la carretera, que  por la altura,  deja ver una  infinidad de lucecitas, la inmensa ciudad bajo un cielo al atardecer, ya no me dio tiempo de tomar una foto. 

Y ahí estaba yo, bajando del autobús, ¡Por fin! En el DF, camine por el mismo pasillo,  emocionada, ansiosa… pensando en cómo dos horas, hacen la diferencia… en fin.

Casi las seis de la tarde, no tenía ni idea hasta donde era el concierto, Gabriel me dijo que era casi a la entrada a  Cuernavaca, y yo le creo, subimos a su coche, pero antes de, hice una parada necesaria y urgente a los baños de la terminal.

En el  camino hacia el concierto, le trate de explicar a Gabriel  y  de convencerle también  de que no me odiará por llegar tarde, ¡Si llegamos!,  si no hubiera tráfico seguro que sí, me decía él.
Mientras tanto, durante el atareado recorrido platicábamos de cosas que uno platica cuando vuelves a ver a tus amigos después de tanto, y entre la desesperación por querer llegar ¡Ya!, y el lento transitar de los vehículos, incluyéndonos,  afuera de nosotros, la ciudad pasaba ante mis ojos, marañas de puentes a desnivel, como si la ciudad jugara a resolver un laberinto, y en el intento a encontrar la salida se enredarán los caminos trazados posibles, desde donde estaba no le veía salida alguna, el viento revolviendo mi cabello, el tráfico, los “peceros” llenos, alzaba la mirada y veía a pasajeros leyendo el periódico, escuchando música, sus caras cansadas… la vida cotidiana, yo veía una buena toma de fotografía en todo lo que la ciudad encierra, en cada enorme edificio, en las luces de los autos, en carteles y anuncios, en cada rostro, hasta en la desesperación y maldiciones de mi Amigo, quizá porque yo iba de vacaciones, o  porque todo ese movimiento, todo ese ruido, todas esas luces, el tráfico, el metro, los interminables puentes a desnivel, me parecen de lo más fascinante…

Y ahí estábamos, después de buscar un lugar de estacionamiento, entramos a la Sala Ollin Yoliztli.
La sala ya estaba a más de las terceras partes de su totalidad llena, obviamente Gabriel  me odio más, encontramos lugar muy lejos del escenario, aunque si se veía bien, y también porque ya estaba tocando Monocordio, grupo que le gusta a “El Gabrielo”.

Alcanzamos a escuchar tres canciones de Monocordio, Fernando Rivera Calderón, cantó Escalera, que no la conocía, Amar es combatir que dice algo así, “Si dos se besan cambia el mundo..” esta canción es un fragmento de Piedra de Sol de Octavio Paz,  y la última, Siempre te busqué “El tiempo pasó todo transformó y sin saber por qué siempre te busqué…”

Terminó la participación de Monocordio, creí que tocarían más invitados, pero no fue así, después de escuchar “tercera llamada …” presentaron a José Cruz y su Real de Catorce, y entonces el esperado momento por todos,  José  sale al escenario, imagen que cala en lo más profundo, José en silla de ruedas, dándonos una “Lección de Vida”, una “Razón para Vivir”, no puedes evitar sentirte de lo más pequeño, todos de pie en la sala recibiendo al Poeta, José agradece emocionado y presenta a sus músicos, ellos no pasan de los veintitantos, muy jóvenes y excelentes en lo que hacen.

Cruz empezó su concierto con una canción de su nuevo disco, no recuerdo el nombre, pero todos atentos, expectantes, tampoco  recuerdo el orden de las canciones, ni cuántas, ¡Que importa! La Sala se pintó de Azul, del color de las olas del mar, de las imágenes que cada uno de los presentes evocaba al escuchar aquella canción que nos trasportaba al amor, a los cuartos de hotel, a las ciudades en otra vida, al mágico ayer, al polvo de los días, a las horas nuevas, José con su voz nos lleva de “viaje”, nos pone en “trance”, basta cerrar los ojos, escucharle y dejarte caer, dejarte ir.

Cómo te explicas que una frase tan corta como “Necesito Amor, ámame” te prenda tanto, o la de “Dame de esa ración que me ayude a vivir”, o que tal esta, “Me desprenderé tu nombre sin llorar” ó "Esta noche sudaré contigo"y tantas y tantas más.
¿Cómo explicas la belleza?
¿Cómo describir lo que es  la poesía, lo que te hace sentir? 



Disfrutamos de canciones emblemáticas  del Real y del nuevo material de José, canciones como, la Medicina, Beso de Ginebra,  El Lobo, Malo, Contraley, Me Miraba a los Ojos, Azul, El Quinqué, y las nuevas de las cuáles recuerdo sólo parte de la letra, “…Para ver si tu amor es de a deberás…”,  “ Y de música de fondo un blues”, así como también participaciones de sus invitados.


En lo particular me gustó mucho la participación de Fernando Rivera Calderón cantando El Lobo, muy aparte de que es bastante atractivo, se le veía disfrutar del momento, de la música, veía a Cruz y su rostro sonreía... También de la voz de Marí José cantando la Medicina y  un par de canciones del nuevo disco.


No faltaron los ¡Te amo José!, ¡José, el Real eres tú!, la chica sensual que bailo a ritmo de Azul, los que cantamos junto con José, el chico que iba solo, los destellos de las cámaras, los  cuerpos, los pies, las manos moviéndose a ritmo de blues  y la clásica ¡Otra, otra!, José Cruz terminó su presentación con la canción que le da el nombre a su disco, “Una Razón para Vivir”.

La Sala fue quedando vacía, pero  nosotros  nos llenamos de  blues...
de luz.

¡Gracias José Cruz!
¡Gracias Poeta!

Así terminó el concierto.


Ya no adquirí el disco porque no saldrá a la venta hasta finales de diciembre o principios de enero.

Espero poder ir a algunos de los tantos conciertos que seguro dará José en los próximos muchos muchos meses.

Me quede un par de días en el DF, pero eso...


ya es otra historia…


_____________________________________________________________


José Cruz y Real de Catorce 22/11/11

Qué más podría ofrecer José Cruz después del disco Lección de vida? 
¿Una razón para vivir?

No soy un ferviente seguidor de José Cruz sin embargo conozco parte de su trabajo y lo respeto por tanto que él ha dado a la música a la poesía a la vida y a mi claro.

La señorita Adriana Zavaleta muy amablemente me invito a llevarla al concierto de José Cruz en la Sala Ollin el día 22 de Nov. del 2011 eso hace como hace un mes poquito más creo, y yo me hice líos para comprar los boletos hasta justo un día antes pero bueno ya estaba todo listo, (hasta me bañe) y cuando uno le dice “llega temprano” es porque sabe del desmadre que es Desmadropolis y sus tráficos pero eso a Adriana como que no le pareció tan cierto y llego tarde – Adriana si lees esto si TE ODIO – y es que además de todas mis virtudes a flor de piel también se me da eso de la desesperancia y un conductor con prisa es terrible.

Bien para qué abrumar con los detalles funestos de la llegada a la sala? Las distancias coches tiempos, ruta, semáforos, perros, policías y hasta un yo, que no lleve dinero porque ALGUIEN –“Adriana no llego temprano” y no pude tener tiempo para pasar al banco, un sitio para estacionarse???  Nah! la calle es buena ahhh y por cierto olvide el celular en el carro y creo que todos deberían olvidar los celulares en los carros cuando van a un concierto en fin.

Acto numero uno – no hay disco nuevo a la venta cómo lo habían anunciado, pero hay Preventa con entrega el próximo año… y no compramos nada yo no llevaba dinero y no aceptaron mi supermegapoderosa tarjeta.

Acto numero dos – pase usted a la sala y vea el lleno a mas de 3/4 Excelente nos toca hasta atrás, porque “Adriana no llego temprano” y como no están numerados los asientos pues toca hasta atrás. (ya estaba en el escenario MONOCORDIO).

Comparto lo chido que es vivir rodeado de grandes Personalidades en la música, varias gentes que vale mucho la pena seguir (algo así dijo Fernando Rivera Calderón) porque tener la dicha de escuchar a gentes como José Cruz, Jaime López, Rockdrigo González, Rita Guerrero entre muchos es más que una lección de vida, es “una razón para vivir” y empieza con la canción de Escalera que no sé si fue la primera pero es la que llegue a escuchar

“Estoy sentado aquí, cumpliendo mi papel, nadie sospecha que en cualquier momento puedo huir, basta bajar la escalera hasta el fondo de mi “

Fueron tres canciones más de monocordio una que no recuerdo el nombre, canto Amar es combatir y la ultima Siempre te busque - queridos lectores no pienso escribirles parte de las letras de estas canciones porque creo que es preferible las escuchen para saber de lo que se trata-  Monocordio se despidió entre aplausos y la premura de que aunque es muy chido oírlo la neta íbamos mas por José Cruz. 

Primera llamada (no al cel sino al escenario) segunda llamada y tercera llamada.

Apareció una chica a darnos algunos detalles del concierto así como disculpas por la ausencia del nuevo disco y la promesa de entregarlo Autografiado a quienes aprovecharan la preventa.

Bajan las luces y se ve la entrada de José Cruz en silla de ruedas (este solo acto puede y me da una cachetada en el orgullo, en la soberbia y en todos los pretextos estúpidos a los que uno se aferra para no echarle ganas a la vida)  lo recibimos con un aplauso de verdad y claro había que ponerse de pie ante él como símbolo de respeto admiración y gratitud por su existencia.

Con la emoción de alguien que se sabe tan querido José Cruz nos agradeció la presencia , su voz aunque lastimada por la enfermedad (esclerosis Múltiple) era clara y se le veía feliz, nos explico que había ganado el nombre de Real de Catorce y entonces presento a sus músicos como Real de Catorce y no nos Hikuris como eran conocidos, además menciono que haría una gira o peregrinación hasta Real de Catorce para manifestarse en un colectivo en contra de la explotación minera por parte de empresas canadienses en tierras de Huicholes y claro eso lo aplaudimos todos y hay que unirse. 

Empezó con una canción que me imagino es del nuevo disco y de la que no recuerdo el nombre, pero fue impresionante ver y escuchar el silencio y la atención que le pusimos a la canción, tengo la memoria atrofiada y no lleve una libreta para anotar el orden de las canciones y las apariciones de los invitados pero hay detalles que siempre se quedan grabados.

Fernando Rivera Calderón lo acompaño a cantar LOBO y disfrutamos la canción.

María José, hija de José Cruz bellísima aunque no me gusto el color de las zapatillas como que no quedaban Rojas y vestido Café y por respeto a Adriana y a José Cruz no le grite Suegrooo

También lo acompaño el tipo de las Flautitas Horacio Franco, en lo personal no me gusto mucho su participación el sonido no me convenció, El Flamenquito también participo y algunos más que no recuerdo sus nombres, maría José participo con un grupo invitado y ella de vocalista bien.

Hubo canciones de siempre y nuevas, el Quinqué, Beso de Ginebra y bueno tantas… hubo muestras infinitas de cariño y hasta en momentos me parecieron como los paleros que usan en algunos eventos para amenizar cosa que no es necesario con José Cruz y por lo cual dudo que eso fueran pero lo pienso.

De una de las canciones nuevas recuerdo esta frase “HAY CANCIONES ESTUPIDAS PERO QUE VENDEN MUCHO” inevitable pensar en tantos artistitas que no ofrecen nada más que estrategia de mercado.

A ver si no la riego… la medicina  en voz de María José bellísima canción y en su voz wow divina – quiero probar la fantasía que me ayude a vivir porque me muero día a día y no me quiero morir dame de esa ración ven y acuéstate aquí – en esta parte en especial maría José mira a su Padre y la mirada tiene dos interpretación de las cuales yo me quedo con la primera
Mirada 1 – admiración y respeto por las ganas de vivir de José Cruz
Mirada2  -  Este no se Apura 

Otro momento que me llamo la atención además de un par de tortolitos que casa que se desocupaban dos asientos más cerca al escenario avanzaban, fue en el momento de tocar AZUL, a unas filas delante se levanto una chica delgada y empezó a bailar esa canción de una manera muy sensual y era una delicia verla desinhibida metida en lo suyo en su placer en su orgasmo. 

Creo que lo mejor sería que se hicieran presentes el día 10 de Diciembre en el nuevo concierto de José Cruz y que ustedes de viva voz vivan una experiencia tan maravillosa que es ver a una persona que nos entrega UNA RAZÖN PARA VIVIR además estará Leticia Servin, cerro el concierto con la canción que da título al nuevo disco “una razón para vivir” canción que sea dicho es un homenaje a Rita Guerrero.

Ojala muchos más dejaran de oír a cantantes estúpidos que solo venden y cambiaran sus horizontes por gente valiosa y que en verdad aporta su creatividad y deseos de luchar de vivir, en el pasillo nos encontramos con Fernando rivera y lo saludamos Gran tipo también.

Hoy estoy tomándome un tequila y me tirare en el tapete de mi casa con mis audífonos a escuchar unas muy buenas rolitas de José Cruz.

BYTE
El Gabrielo

PD. Aún odio a Adriana Zavaleta.