viernes, 10 de diciembre de 2010

Anda... ve.

Deja que la mañana sea cómplice de lo nuevo en ti, que la noche sea parte de un hermoso pasado o que las sábanas puedan conservar por mucho más que unas horas la sabia del romance, del cortejo, del sexo arrebatado o del amor que pudiera existir en ambos.



Deja que fenezca en ese momento el tabú, que sólo exista el sonido fiel de la respiración agitada, la sonrisa cómplice, la canción en la memoria y aquella lágrima rodando por tu mejilla luego del encuentro con el orgasmo o la palabra clave que pueda abrir tu corazón entero.



Anda... hazlo.
Permite que el lenguaje de la piel sea el que predomine, que ambas sombras dibujen una sola en silueta sobre el muro, el piso, la puerta o el mismo cielo; que puedas saberte poseedora de todo el deseo impregnado en un solo hombre y que seas tú quien lo haya provocado sin temor a equivocarte.



Permite que nadie se entrometa, que en tu recuerdo anide más el saberte viva que el famoso "qué dirán"; asegúrate de que el universo se entere del poder que Dios ha otorgado en ambos sexos para fundirlos en uno solo y haz que las mieles de ambos puedan hacerte derrapar y caer de tanta que haya quedado en el piso.



Anda... no dudes.
Haz que sea el acto el que despeje tus dudas, el mismo que ya alguna vez lo hizo y que, a pesar de fundar otras, no han provocado la mella suficiente para que lastimen tu himen con rencor al momento de acercarte a su febril humanidad.


Haz que sea todo un réquiem, una sinfonía natural, una llamada sutil más plagada de amor que de sólo deseo; haz que se convierta en luz o en obscuridad, que se torne en brillo, que troque tu mirada, que ensanche tu sonrisa, que te convierta en la más espléndida de las amantes, la más perfecta, la más entrañable... aquella por quien un hombre es capaz de dejarlo todo atrás para sólo sumergirse en tu sabia.



Anda... ve, hazlo, comprueba una y diez veces más ese poder que posees, esa perfección en el ámbito más anhelado para un varón, para dos... para en los que sólo tú desees anidar.



Anda... Prometo no mirar demasiado.

Texto tomado de :

domingo, 5 de diciembre de 2010

Nina Preguntando al Público ¿Cómo están?, y todos ¡Bien....!
Nina contesta:  Y  cómo le hacen con este "pinchi" gobierno..... ¡Felicidades..!...

Foto: Nina Galindo
Festival Fuego Nuevo 4 - Dic- 2010
Explanada Iztapalapa D.F

lunes, 1 de noviembre de 2010

ALaEspera...



Esperando quizá a que  los amantes  abran  la ventana...
Quizá sólo a la mirada de los transeúntes que observan,
quizá sólo al sol y a la  luna..

...
...


A la espera  quizá simplemente...
del  tiempo que se queda y que se va,
del  tiempo que se aleja y se aproxima a la par de la memoria... 
Foto:
"A la Espera"  
Centro de Puebla
01-Nov-2010

sábado, 2 de octubre de 2010

DéjameEscogerUnLibro

No me digas esas cosas. 
No me digas esas cosas al oído,  aquí, en medio de los pasillos de la librería, déjame escoger un libro,  ahí están los de Bukowski,   y ahí los de José Agustín,  deja de seguirme  y no me digas más esas cosas al oído, no imaginas lo que siento, cada palabra que entra por mis oídos se desliza vertiginosamente hacía mi sexo,  electrificando mi cuerpo, es como llegar en un parpadeo a  tu cama,  basta una sola de tus palabras para que se vuelquen dentro mío los días de ti, los días contigo... aquellos días... Una sola de tus palabras en mi oído y el sexo se vuelve humedad. No me digas esas cosa al oído, si sigues, juro por Dios que  tendré un magnifico, delirante y exquisito orgasmo aquí frente  a José Agustín, mejor salgamos de prisa, anda llévame a una calle solitaria  o al parque de enfrente,  cada vez que me dices aquellas cosas , muero por tenerte entre las piernas,  anda apúrale, vamos a cualquier rincón ausente de gente, porque  tu casa esta hasta nunca, y el hotel a dos horas, vamos, mira ahí, como cuando estuvimos en el desierto en  medio de árboles, a la vista de cualquiera que pasará o cualquiera  que quisiera ver a dos amantes en la máxima expresión del amor, del deseo, de las ansias, de la lujuria, de cómo es que se aprovecha cada minuto, porque la ausencia será larga o quizá infinita.

Sí…. Sigue  hablándome  al oído



Escucha a Real de Catorce del Disco: Azul