Gota de lluvia limpia, transparente, fría,
traviesa…
Rompiendo la dulce quietud de los charcos turbios
que se forman dispersos por el gris asfalto,
de éste y otros lugares imaginables…
viernes, 5 de febrero de 2010
sábado, 9 de enero de 2010
ComoNube
...Aquel hombre de los ojos transparentes café claro, y la mujer de la pálida piel, a veces eran terriblemente apasionados, calmaban su sed, bebían hasta la saciedad sus cuerpos, sus cuerpos eran agua y sed, siempre que él era sed, ella agua y viceversa.
…Conozco el exacto punto de donde eres sed,
Conoces el punto exacto de donde soy agua..
Y a veces eran apaciblemente tiernos, pero casi siempre les alcanzaban las noches y los días para expresarse con los diversos matices del amor.
En los brazos de ese hombre, el cuerpo de ella perdía peso, se volvía leve, tan leve, tan ligero, que el espacio que ocupaba su cuerpo entre la cama, el cuerpo de aquel hombre y las sábanas, era el justo para volar.
En brazos de ese hombre… la mujer de la pálida piel siempre se sentía tan ligera, tan leve, como de papel, como de humo,
como
nube
...
...
¿Será nube en brazos de algún otro hombre?
...
...
viernes, 8 de enero de 2010
domingo, 3 de enero de 2010
TresPalabras
La imaginación me es cruel,
me imagino no contigo,
no despertando con el azul que traspasa tu ventana reflejado en mis pupilas,
no mi pálida piel contrastando con tu piel amante,
no un contigo, un sin ti…
Sin ti a dos vueltas al reloj del minutero,
que en realidad no es lejos, es tan cerca…
Pero la distancia que hay entre tu y aquí
no es el tiempo que tarda el minutero,
es el tiempo que demores en decirme estas
tres palabras juntas:
¡te amo… ven!
Y esa es la distancia que hay de un “tu y aquí”…
tres palabras que escucharlas de ti es infinitamente irrealizable,
nos amaremos,
pero ya jamás nunca despertaremos junto al azul
de tu ventana.
me imagino no contigo,
no despertando con el azul que traspasa tu ventana reflejado en mis pupilas,
no mi pálida piel contrastando con tu piel amante,
no un contigo, un sin ti…
Sin ti a dos vueltas al reloj del minutero,
que en realidad no es lejos, es tan cerca…
Pero la distancia que hay entre tu y aquí
no es el tiempo que tarda el minutero,
es el tiempo que demores en decirme estas
tres palabras juntas:
¡te amo… ven!
Y esa es la distancia que hay de un “tu y aquí”…
tres palabras que escucharlas de ti es infinitamente irrealizable,
nos amaremos,
pero ya jamás nunca despertaremos junto al azul
de tu ventana.
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