sábado, 14 de julio de 2012

El día en el que...


Sueño…
En un día, en una mañana, que al despertar escuche tu voz diciendo,  ¡Quédate!


Sueño…
En un día, en una mañana, que al despertar escuches mi voz diciendo,  ¡Quiero quedarme!

Mientras…

Quiero perderme entre tu sexo, quiero dormir entre tus brazos, quiero soñar en la misma cama en la que duermes…
Quiero que muerdas  y arañes y chupes y bebas… que me toques y penetres,  beses y acaricies cada punto de placer, que me conoces, que ya me sabes… que despiertes  a la amante que vuela junto a ti…

Hacer lo mismo contigo…

Recorrer con mi piel, mis manos, mi lengua, mis senos desnudos… mi pelo… y mis ganas, cada parte de ti, y despertar al amante que vuela junto a mí…

Pero lo  que más quiero y me gusta de ti…

Eres tú. 

lunes, 11 de junio de 2012

Una Más de Carretera


En el autobús, sobre la autopista, asiento de la ventanilla  voy leyendo, aprovechando las dos horas de camino para llegar al Defe, a veces leo, a veces sólo observo el paisaje que he visto incontables veces  como si lo viera por primera vez , decidí leer uno de los varios libros que compre (por suerte)  esa semana en rebaja .

Empecé la lectura algunos minutos después de que el autobús tomara la autopista,  me acomode muy campantemente ocupando también  el asiento libre del lado del pasillo, dejando la maleta que suelo llevar en esas escapadas con todas las cosas personales posibles que puedan caber en ella, aunque casi siempre termine ocupando sólo algunas cuántas de las mismas, en es maleta si que caben infinidad de cosas, sabiéndolas acomodar, ropa, cremas, desodorante,  cargador  de celular, cámara digital, varios libros, abrazos, besos, caricias, días y noches para conocer, para  aprender,  para volver a sentir, para enamorarme no como una adolescente,  para enamorarme y  amar, amar de verdad… y orgasmos esos  que nunca, nunca dejo olvidados…

Abrí mi nuevo libro y comencé la lectura, "Con su vestido persa, y el turbante haciendo juego, estaba encantadora..." leí  las primeras dos páginas y desistí algunos renglones de la siguiente, pues los rayos del sol  se reflejaban en las hojas de mi libro nuevo, haciendo que las letras por instantes desaparecieran,  y que cerrara y abriera los ojos en un parpadeo constante para tratar de atrapar y formar las palabras que se desvanecían a la vista....  deje abierto el libro y volví la vista hacia la ventanilla, un sol de  poco más de la siete de la tarde (horario de verano) iluminaba sin tregua el día, el autobús, las hojas de mi libro y  mi cara...

Observaba, siempre observo, a pesar de que al día siguiente el Tipo Extraño me haya preguntado cuántas personas había desayunando con nosotros en el puesto de barbacoa aquel al que suele ir, no sé, le respondí, no las conté, eran doce, me respondió.  No conté a aquellas personas, pero sí puedo decir que ese Tipo Extraño, es tan extraño que no pidió nada de tomar para acompañar ese suculento desayuno y que se le olvidó decir gracias a la chava que le dio una bolsa de plástico para los huesos de su perro.

Veía a un sol enorme, tenía un color amarillo casi blanco, un blanco brillante, creí estar viendo a una luna llena, a lo lejos,  ahí estaban estas dos montañas, hombre y mujer, el Popo, y el Izta iluminados por este sol-luna, veía como se delineaban los bordes de aquella pareja, por los rayos de éste sol, era como si un pincel bordeara el contorno con esta luz brillante, sorprendida por  tan sublime belleza, doy un vistazo rápido al autobús  mientras me preguntaba, ¿Alguien estará viendo lo que yo? El autobús no se llenó, apenas unas doce o quince personas dispersas, nadie ve por la ventanilla (por ahora)…

Deje la lectura, en todo el trayecto mis ojos se llenaron de belleza, me sentí en paz, me sentí  feliz, en horario de verano oscurece tarde,  entrando al Defe aún algunos rasgos del sol se asomaban en el horizonte…

Ese día me esperaba el Tipo Extraño, ahora,  es posible que ya no vaya a mi encuentro, es posible que ya no esté en el transcurrir de mis días… 

He sacado de mi maleta la ropa, el cepillo de dientes… he sacado todo, todo, menos la esperanza,  saque todo, todo, menos los besos y caricias… los orgasmos… las ganas de crecer y aprender  junto a ti, saque todo… todo...

 Menos mis ganas de volver a volar…

¿Te arriesgas?

domingo, 18 de marzo de 2012

Por qué yo


Te preguntaría, 
¿Por qué yo? 
Anda alimenta mi ego, y dime que porque te gusto, que porque me deseas, que porque te gustan mis ojos cuando te ven y mis labios cuando te besan y porque te gusta perderte entre el oleaje de mi sexo, la tormenta, la lluvia, el vaivén de mis caderas, que  porque no conoces todo de mí  y quieres hacerlo...

jueves, 1 de marzo de 2012

¿Qué día es hoy?


-¡Hola! ¿Vienes por mí?
-Sí. ¿Dónde andas?
-Estoy en... estoy en...  mmmm …
Ya sabes como soy de despistada, desubicada y además  olvidadiza para eso de las calles, direcciones y todo lo que se le parezca...  ¿Recuerdas la primera vez que pase un par de días de vacaciones en tu casa, y el primer día de ellos me fui de paseo con Paco casi todo el día, y también te llame para que pasarás por mí cuando terminarás de trabajar?  ¿Recuerdas…?  pues ahí, en ese lugar ando.

-Llego en quince minutos, yo ando por Polanco.
-Ok te espero

Lo espero parada en la esquina de aquella calle, él siempre la salvaba de situaciones similares, más aún de situaciones en las que  ella se perdía entre las inmensidades del df.  Que por cierto le gustaba sobre manera perderse entre gente, calles, andenes, ruido... caos. 
Después de la tempestad, la calma, y al final siempre él.  

Y ahí estaba él, puntual, siempre puntual, y a ella le caracterizaba exactamente lo contrario, la impuntualidad.  Tarde a todas partes, llegando tarde a las citas, al adiós, al olvido…  al amor.
Los días que ellos se veían, ella quedaba a una hora,  -Llego como  a las doce,  le decía ella,  pero ya sabía que llegaría dos horas tarde, y a él que no le gusta esperar,  tenía que esperar para abrazarla, para verle, para olerle, para verse en su mirada.

Lo que él no sabía,  es que su tardanza era por preparar sus cosas, su ropa, sus cosas personales, cepillo de dientes, los pocos cosméticos que usa, apenas rímel y algo de luz en los parpados, pero antes de todo eso, un largo baño de vapor, por esa razón en particular, era que tardaba más de lo que ella no quería, pero  no podía irse un largo fin de semana sin ese baño de vapor, ¿raro no?
Pero las razones de llegar tarde a los demás lugares ni ella las sabía a ciencia cierta.

-Hola chica bella!
Siempre le decía ¡Hola chica bella!, desde el día que se conocieron, claro que ahora ese ¡Hola Chica Bella! tiene un sentido más profundo, tanto para ella escucharlo, como para él decirlo.

-Hola tipo extraño, le respondía mientras subía al auto.
Y entonces ahí estaba puntual, a los quince minutos después de terminar la llamada al celular.
- ¿Qué tal te fue?
En el camino a casa ella le contaba de  Mario y sus largos paseos al centro,  pasando de una librería a otra y  de puestos de libros en  los que compra  por mayoreo, claro más baratos y después venderlos, le conto de las visitas a las iglesias  de la calle... a la calle....  pues quien sabe, ya que ella no lo recuerda, pero  es la calle donde se  puede fotografiar a la torre Latinoamericana muy de cerca  y donde esta el Sanborns de los Azulejos... 
La escucha atento, viéndola de vez en vez, mientras maneja rumbo a casa.
Le gusta escucharla, saber de sus cosas, de su vida, de lo que le apasiona, de  sus miedos, de sus tristezas, de sus dudas,  mientras juega con sus manos,  mientras la besa… mientras  el deseo crece para después perderse entre sus cuerpos desnudos.  Pero eso lo descubriría horas más tarde y los varios días que  ella se quedaría en casa con él, después de esta visita.

-¿Y qué crees?, ya es tarde para regresar a mi casa ,  son casi tres horas de camino, y mira la hora, ¡Las siete de la noche!,  ya sé que dices que soy muy valiente, pero eso de irme desde la terminal a mi casa tan tarde si me da algo de miedito, me quedo un día más, aunque sé que mi Negrita estará  esperándome en el sillón cerca de la ventana, con sus ojitos  pendientes a mí regreso, y claro, los papas que se preocupan demasiado aunque les avise que estoy bien y aunque se les olvide que tengo treinta y cinco…..¡¡treinta y cinco!! , ¡¡uffff!!  !!No inventes ¡¡ ¡¡TREINTA Y CINCO!!,  ¿Me dejas quedarme?

Llegaron a casa, no sabría decir la razón por la cual ella  dice siempre  " a casa" en lugar de  decir: “su casa”, ya llegaste a casa, ¿estas en casa?, vámonos a casa… ¿raro no?  
Pidieron pizza, vieron pelis, salieron al parque al paseo nocturno del lindo schnauzer que tiene como acompañante de vida ...y después...

Lo que paso  aquella noche ni lo pensaron siquiera, quizá ella  no, pero él sí, seguramente estaba pensando en qué hacer para acercarse a ella.
Todo empezó jugando con sus manos, alguien dice por ahí que el juego de manos, es … mmm es … … mmmm creo que también esta narradora es olvidadiza.  Todo empezó cuando él se acerco y acaricio sus manos, jugaba con sus dedos, los acariciaba… mientras se acercaba para besarla,  ella le correspondió,  al instante mismo llegaron las caricias, ella le mostraba cómo y en qué lugar acariciar, con que intensidad y profundidad….
Ella volvió a sentir, en su cara se volvieron a dibujar  las expresiones de placer y gozo, de paz y deseo que se le habían borrado,  mientras él,  la besaba donde ella es a  g  u  a  …
Hicieron el amor, conocieron por fin sus besos, sintieron sus caricias, sus cuerpos se encontraban por primera vez. 

..el descubrió que le gustaban sus besos, y sus caricias, y la forma en la que ella se entregaba al amor, al placer, al deseo, a él. 

Después de la tempestad la calma, y al final siempre él.

A la luz matinal de aquel día, el cielo se miraba más azul.
Con las sábanas húmedas y las ganas de más… comienza una historia…

Salieron a buscar un lugar para desayunar, en casa sólo había café, palomitas, sobrantes de pizza, y nada más.

Dentro del auto los dos, en la carretera rumbo a algún lugar, ella  preguntó:
- ¿Sabes qué día es hoy?
-No
 -Es tu cumpleaños ... lo olvidaste??  

Le pregunto una vez más: 
–¿Sabes qué día es hoy?
-Mi cumpleaños
-Si, y el día que volví a volar.

Se miraron  por un instante sin decir palabra alguna, se miraron con una sonrisa dibujada en sus rostros.

Dentro del auto, el silencio, ellos y la voz de Fito.
El silencio se rompió por un breve momento.

-¿A dónde vamos?
-No lo sé, pero hay que  averiguarlo. 

miércoles, 18 de enero de 2012

Azul


Ya te esperaba

Te conocí en la distancia dentro de tu oscuro pasado
sumergida en letras fascinantes llenas de pasión y nostalgia,
leí de tu dolor y frio en la soledad al amanecer,
y el erotismo de los besos que entregabas a la nada,
de aquellas caricias que se te desvanecían al viento
Y los orgasmos prisioneros en tu sexo.

Y tú… con el Azul de un blues y enormes ganas de volar,
pero atada al recuerdo de una cama que no era tuya
en ese oscuro pasado… donde amabas con tal fuerza
y ansiabas los momentos volver a sentir,
que aquellas manos arrepentidas del fatal error de no quererte,
te quisieran, y otra vez recorrieran tu piel,
que sus besos no se cansaran de besar tus espacios
Así juntos volar.

Mi deseo despertó.

Que ganas de ser yo a quien amaras con tal fuerza,
a quien extrañaras en tu cama y le escribieras con esa pasión,
más nunca con la triste nostalgia de esas letras,
y sí con las ansias de estar mil veces desnudos y perdidos en el tiempo
en el amor, en el deseo, compartiendo… volando.

Por tus letras mi sangre hirvió y la pasión inundo mis sentidos,
de tu manera de extrañar y desear tanto, se lleno mi deseo,
deseo de tenerte para mí, de probar tus besos,
de perderme en el hambre de tu sexo, en tus orgasmos,
en ese vaivén de tus caderas, en la pasión de tus senos,
en tus palabras al oído y que ganas de verte satisfecha en mi cama,
que ganas de que sea a mí a quien extrañes
a quien le escribas que te hace falta.

Y un día por fin de frente, tus ojos me lo contaron todo
me contaron que eras una mujer para volar.
Y que si te esperaba, que si te daba tiempo,
y desde ya te empezaba a querer, también podría volar,
que aquel erotismo de tus letras era el inicio
la expresión mínima de tus deseos.

Por fin un día llegaste Azul

Con tus ganas, con tu volcán, tu pasión, tu hambre, mi nombre.
La espera termino, volé, he sido feliz.
Quiero leer que me extrañas
que te hacen falta mis caricias y mis besos y mi sexo
quiero volver a escuchar tu blues en mi cama
y no dejarte escapar nunca,
que desde mucho antes que lo supieras
Azul… ya te esperaba.