Volví a tener un sueño
en donde apareces
ese sueño que te conté
y en el que estás tan
lejos…
Pienso en ti, como hoy, en esta noche
fría, apenas salgo de la casa y el viento invernal me acaricia la cara y traspasa
mi ropa, no sé la razón por la que me siento triste, sola y triste, ¿será
porque este frío invita a la nostalgia...? Y entonces me sorprendo diciendo tú
nombre en medio de la calle oscura, desolada y oscura a esas horas de la noche,
y digo tu nombre después de un suspiro que nace desde lo más profundo de mí, mientras
camino con pasos lentos, pues al nombrarte es inevitable pensarte… y es cuando mí imaginación, o serán mis deseos más profundos los que me invitan a pensarte
conmigo…
Me imagino pues, que vamos por
diez pesos de “algo” para cenar, que vamos al parque, o al cine, que te veo trabajar, que despertamos juntos, que vas por mí al trabajo, o me hago
preguntas como ¿qué estaríamos haciendo ahora?, no evito que mis ojos se humedezcan… y
entonces quisiera correr desde esta
calle entrar a mí casa hacer mis maletas y llegar contigo… tengo tantas ganas de ti…
qué me iría a donde tú… Ahora no sólo el frío toca mí cara, algunas lágrimas se
escurren lentamente desde mis ojos, las borro
de inmediato con mis manos, pero ¿cómo
desvanezco mis deseos…?
Todo se desvanece cuando veo las
cosas como son en realidad… Tú estás tan lejos y no sólo en la distancia… estás
lejos de mí…
Sin embargo, sigo pensándote algunas
veces…
casi siempre…
casi siempre…
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