sábado, 7 de enero de 2012

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Iba de cuartos de  hotel en cuartos de hotel buscándome, pasaba de unos brazos que no me terminaban de convencer a besos que no sabían a pasión, me buscaba  entre los sexos de amantes de ocasión, jamás me encontraría porque yo me quede en una cama que no era para mí, me quede en aquella habitación viendo el amanecer como un muerto que no sabe que lo esta.

¿Cómo me encontraría si yo estaba  viva a medias? ¿Cómo quería ser la mujer que fui, si parte de esa mujer se aferró a una cama que no era suya?, se prendió  de la piel donde fue  mujer amante,  mujer liviana, la piel donde descubrió las delicias del sexo y del amor en todos sus matices, piel que  jamás sería para ella.

Desesperada me sumergía en las profundidades del placer para rescatar siquiera un poco de esa mujer… pero siempre quedaba un vacío, un hueco, un sentimiento de añoranza, de insatisfacción, de estar incompleta … no estaba del todo  viva, una parte de mí estaba en el pasado muerto de un colchón.

Hoy, tú, contigo, vuelvo a estar viva, regreso de entre los restos del ayer.

Caminaste cerca de mí, estando  medio viva, medio muerta, no me viste sonreír, me viste huir, viste mi tristeza, mi indiferencia, mi frialdad, ¿si sabías que no estaba viva del todo?, y aun  así caminaste conmigo,  estabas ahí, sin que yo me diera cuenta, porque me buscaba en otros hombres, sin saber que yo siempre he sido esa mujer que creí había dejado para siempre enterrada, esa mujer, esa mujer que tuviste en tu cama, esa mujer que se supo viva desde el primer orgasmo en tus labios. No tenía que buscarme, sólo tenía que regresar, que desprenderme, que volver, y lo hice contigo...

Déjame amarte como la mujer que soy, déjame volcar todo este amor que tengo en ti, todo este amor que llevo desde siempre…

miércoles, 28 de diciembre de 2011

Eloy: Quedáte
Elvira: La palabra peligrosa…
Eloy: Me voy con vos.
Elvira: Así de simple…
Ni yo me voy ni vos te quedás. 
Este amor desconoce toda separación.

Fragmento de la Película:
No Mires Para Abajo
Eliseo Subiela
Foto
 tomada de camino al DF.
Carretera México-Puebla
27-Dic-2011

domingo, 11 de diciembre de 2011

EnElMetro


Llegas a Escuadrón, tomas el metro y  te bajas en Salto del Agua,  me esperas bajo el reloj a las 10:00, tenía una cita.   

No tenía idea de cómo llegar, pero se las arreglo  pidiéndole al chofer del pecero que le avisará cuando  ya estuvieran en la dichosa parada de Escuadrón,  ¿Me pude decir dónde me bajo para ir a la Escuadrón 201?, fueron sus palabras de aquella chica que andaba no tan perdida en las calles del DeFectuoso.  No fue un recorrido largo, poco menos de  quince minutos, de ello se percató al escuchar  al acompañante del chofer preguntar,  ¿Quién baja en Escuadrón?, y de inmediato afirmo: ¡Aquí es!  ¿Y ahora, hacía dónde camino?, no fue problema, lo de menos era preguntar a los pasajeros que también se habían bajado del pecero, pero no quería parecer que andaba perdida, desubicada, o  una pobre chica desamparada,  que no sabía  andar por esas conocidísimas (seguramente) calles del  DF, que por una parte así es,  opto por seguir a la gente,  si aquel acto borreguiano (¿existe esa palabra?) no  daba resultado, no le quedaba otra que preguntar.

No tuvo que preguntar,  siguió a la multitud y ahí estaba, bien lueguito  la estación.

Bajo las escaleras con pasos lentos y seguros, tranquila, porque no quería parecer que no sabía ni por donde andaba, pero, ¿Quién, entre tanta gente, la volteo a ver siquiera?, nadie seguramente,  entre la vida tan acelerada, la prisa de llegar porque los minutos del reloj  no se detienen, entre tanta gente, que siempre ve tanta gente,  qué más da uno más.
Nadie la vio, nadie la recuerda, pero ella sí recuerda a la chica que da los boletos del metro, se formó en la fila para comprar los boletos, no sin antes preguntar, ¿Cuánto cuesta el boleto?, tres, le dijo la chava que tenía el lugar último de la no tan larga fila.
Dos, por favor, pidió dos, aunque sólo ocuparía uno, compro otro por si me paso, me pierdo, o por lo que sea qué suceda, pensaba ella. 

Tomo sus boletos, puso uno de ellos en la maquinita esa, que te deja pasar,  y espero  el metro, lo abordó, hace ya tiempo desde la última vez que había viajado en metro, no le dijeron cuántas estaciones tenía que pasar hasta llegar a Salto del Agua,  se encontraba algo nerviosa, que aunque tenía aquel boleto salvador de sobra, pues andar sola en el metro sin  tener  idea de  a dónde vas, resulta ser una situación que tiene su toque de emoción por ser algo desconocido, pero también da algo de miedito.

Atenta a los nombres de las estaciones cada vez que se detenía el metro, recordaba todas aquellas veces en las que acompañada se subía  al  gran monstro subterráneo con dirección a dónde la llevará aquél tipejo de lo peor, que conoció en una de las tantas escapadas al DF, hace tanto, pero ahora iba en busca  de “algo” de “alguien” ¿qué, quién?,  eso lo sabría a las 10:00 a.m.  bajo el reloj en la estación Salto del Agua.

Pasaba las estaciones y  pasaban los recuerdos sin paradas en los andenes, sin tregua, ella iba a Salto del Agua, bajo el reloj, los recuerdos la regresaban dos años atrás, se preguntarán ¿Cuántos recuerdos caben en dos años?, Pocos en ella, pocos de ellos juntos, en realidad  pocos.

Leía los nombres de las estaciones, ni el orden, ni los nombres los recuerda, pero  la estación donde subió él, esa, esa, sí que recuerda.  Doctores, leyó cuando se detuvo el metro, entre la gente que abordó, lo vio, por un momento los recuerdos se quedaron en aquel andén, y recordó el porque estaba ahí, “una aventura”, “algo diferente” iba en busca  de “algo o “alguien” ¿Qué, Quién? Ahí estaba, se olvidó de llegar  a la cita bajo el reloj. 

Se acercó  a él, pensando en cómo hacerle platica, él iba en lo suyo, con un brazo se sostenía del tubo como algunos de los tantos pasajeros, con el otro sostenía un libro, iba leyendo, y ahí estaba el pretexto perfecto para hablarle a aquel tipo bastante interesante, como pudo, logró  leer  y más que leer, fue la portada de su libro, que le dio  ese pretexto para acercarse a él  y decirle, yo también me llamo Violeta, pero sólo con una “t”,  al parecer llamó su atención,  quito sus ojos  de la página número  quién sabe, pero a esas alturas del libro, ya sabía él quién  era Violetta, con doble “t” , y la vio un algo confuso, pero  con una sonrisa de lado a lado, medio extrañado de la situación aquella. Me gustó mucho ese libro, y a ti, ¿qué tal, qué te parece?, él asintió con un ligero movimiento de su cabeza, bastante bastante bueno, le contestó, oye no me llamo Violeta  ¡eh!, mientras las estaciones iban pasando,  ya no se fijaba en los nombres, ya no le importó pasarse de aquella en la que la esperaban a las 10:00, ni le importo perderse, al fin tenía aquel boleto de más, y ahora lo tenía a él.

¿A dónde vas? Al fin le pregunto él,  a Salto del Agua,   ya la pasamos, ¡en serio!, es qué no conozco, no soy de aquí,  y ahora  cómo le hago para regresar...

Se bajaron en alguna estación, ¿Cuál?, no lo sé, ella como ya saben, no ponía más atención en los nombres, su atención estaba bien puesta en  aquel, que ahora ya no va leyendo. 

Y salieron a las calles del DF, dejaron atrás, o más bien abajo, ella a los recuerdos, a los nombres, a la cita, él a su lectura interrumpida, quizá  a otra cita, a su trabajo, a su vida cotidiana asaltada por esta chica que le salvaría…. de... de  un día cómo todos sus días.


Él también la salvo, de... de... de sus días como todos sus días.

Caminaron, cómo te llamas ya en serio, de dónde eres, qué haces aquí, ella le contestaba cada una de aquellas interrogantes, mientras veía sus ojos, la sonrisa en sus labios, le gustó endemoniadamente, hace tanto que no sentía ese calor, ese tipo de calor en  ella. ¿Por qué él, un extraño, completamente extraño, que ahora ya no lo era tanto,  despertaba y humedecía sus deseos? Quizá por lo que se dijo al principio, hay algo de emociónate en lo desconocido, y además ella andaba en busca de una aventura, de algo diferente, de “algo” o “alguien” que interrumpiera su rutina, y pasa qué, cuando deseas fervientemente algo, las fuerzas de las causalidades hace que  las cosas se sucedan al estar en el momento y lugar adecuado, pasó que ellos estaban ahí juntos, caminando, un minuto antes, un minuto después, y ellos ahora no se conocerían quizá  nunca.

Más de  las  10:00 casi las 11:00, ella recibió un mensaje al celular de aquel que estaría bajo el reloj, diciéndole que ya no la esperaba, que  se tenía que ir de urgencia. ¡Perfecto!, ya no tendría que disculparse por no llegar a  la cita.

A mí también ya se me hizo tarde, te invito a desayunar,  y por qué mejor no nos vamos, mira, ahí, ella le señalo insinuante con la mirada. 
El lugar señalado, un hotel. 
¿En serio?, mejor te invito a mi casa, desayunamos digo,  desayunamos, porque puedes quedarte si quieres, le  propuso él.
Al parecer a él también le gustó ella endemoniadamente. 

Se regresaron, a la Doctores, donde él se subió, donde ella lo abordo, regresaron al lugar del minuto aquel en el que coincidieron.

Ella era otra, era otra en otra ciudad, con un hombre desconocido, y era tan otra, que  le hizo el amor como nunca antes siquiera imaginó, desde que llegaron a su casa hasta el siguiente día, sexo, sexo y más sexo, delirante sexo, placer desbordante, cuerpos sedientos, sexo y más que eso, más que sexo, sobraron las palabras,  pero falto tiempo….

Al siguiente día ella se fue, tenía que regresar, regresar a la de antes, regresar a la vida cotidiana, a la realidad, a su realidad, una aventura así, casi nunca  tiene un final feliz… de esos  “...Y vivieron felices para siempre...”

Siempre es  mucho tiempo.


¿Y ahora cómo regreso?

Marca un número desde su celular, !Hola¡ Vienes por mí, sí, ¿dónde andas?, estoy en ...
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sábado, 26 de noviembre de 2011

El mismo Lugar, Dos Formas de Sentirlo


Vuelvo al DF después de casi un año desde la última vez,  el motivo: La presentación del nuevo material discográfico de José Cruz, titulado “Una Razón Para Vivir”.

22 de Noviembre, tomo el autobús algo retrasada  a las diez para las cuatro de la tarde, el concierto empezaría a las siete, mi Amigo “El Gabrielo” me recalcó: Llega temprano, los boletos no están numerados.

Y ahí estaba yo, en el asiento número nueve del autobús, una vez más.

Los rayos de sol descansando en mi cara,  mi acompañante de viaje tratando de hacerme platica, ¡Que bonita bolsa!, ¿Tú las haces?, y yo pensando este “cuate” ya quiere ligar, pero no, más bien era que después me pregunto en tono algo desesperado, ¿Señorita que no tiene calor?”, y yo muy quitada de la pena le dije, No, después de un silencio algo incómodo entendí la indirecta, ¿Quiere que corra la cortina?, le pregunte, a lo que respondió ahora en tono de agradecimiento, ¡Siiiii  señorita, si es muuuy amaaaableeeee!. Ahí termino mi idea del rato agradable que pensaba pasar con mi vecino, después de correr la cortina, mi acalorado acompañante de asiento se durmió hasta la entrada al DF, mientras tanto  yo, hacia  el imposible intento de encogerme, para que el bello durmiente no dejara caer toda su humanidad sobre mí.

Durante el camino recibí mensajitos a mi celular de un Buen Amigo de Guadalajara, deseándome un Feliz Viaje y  pidiendo que no echará de menos ningún detalle de mí tan esperado viaje al DeFe y de mi Amigo Gabriel, regañándome por salir tarde.

El camino fue como siempre, de casi dos horas, el vecinito somnoliento se bajo en la parada de Cárcel, ¡uuufff!

Ya faltaba poco para llegar a la Terminal, tarde pero seguro, como se dice por ahí.

No se pueden imaginar los pensamientos y sentimientos, que se revolotean en mi cabeza loca, al ver el DF desde una parte de la carretera, que  por la altura,  deja ver una  infinidad de lucecitas, la inmensa ciudad bajo un cielo al atardecer, ya no me dio tiempo de tomar una foto. 

Y ahí estaba yo, bajando del autobús, ¡Por fin! En el DF, camine por el mismo pasillo,  emocionada, ansiosa… pensando en cómo dos horas, hacen la diferencia… en fin.

Casi las seis de la tarde, no tenía ni idea hasta donde era el concierto, Gabriel me dijo que era casi a la entrada a  Cuernavaca, y yo le creo, subimos a su coche, pero antes de, hice una parada necesaria y urgente a los baños de la terminal.

En el  camino hacia el concierto, le trate de explicar a Gabriel  y  de convencerle también  de que no me odiará por llegar tarde, ¡Si llegamos!,  si no hubiera tráfico seguro que sí, me decía él.
Mientras tanto, durante el atareado recorrido platicábamos de cosas que uno platica cuando vuelves a ver a tus amigos después de tanto, y entre la desesperación por querer llegar ¡Ya!, y el lento transitar de los vehículos, incluyéndonos,  afuera de nosotros, la ciudad pasaba ante mis ojos, marañas de puentes a desnivel, como si la ciudad jugara a resolver un laberinto, y en el intento a encontrar la salida se enredarán los caminos trazados posibles, desde donde estaba no le veía salida alguna, el viento revolviendo mi cabello, el tráfico, los “peceros” llenos, alzaba la mirada y veía a pasajeros leyendo el periódico, escuchando música, sus caras cansadas… la vida cotidiana, yo veía una buena toma de fotografía en todo lo que la ciudad encierra, en cada enorme edificio, en las luces de los autos, en carteles y anuncios, en cada rostro, hasta en la desesperación y maldiciones de mi Amigo, quizá porque yo iba de vacaciones, o  porque todo ese movimiento, todo ese ruido, todas esas luces, el tráfico, el metro, los interminables puentes a desnivel, me parecen de lo más fascinante…

Y ahí estábamos, después de buscar un lugar de estacionamiento, entramos a la Sala Ollin Yoliztli.
La sala ya estaba a más de las terceras partes de su totalidad llena, obviamente Gabriel  me odio más, encontramos lugar muy lejos del escenario, aunque si se veía bien, y también porque ya estaba tocando Monocordio, grupo que le gusta a “El Gabrielo”.

Alcanzamos a escuchar tres canciones de Monocordio, Fernando Rivera Calderón, cantó Escalera, que no la conocía, Amar es combatir que dice algo así, “Si dos se besan cambia el mundo..” esta canción es un fragmento de Piedra de Sol de Octavio Paz,  y la última, Siempre te busqué “El tiempo pasó todo transformó y sin saber por qué siempre te busqué…”

Terminó la participación de Monocordio, creí que tocarían más invitados, pero no fue así, después de escuchar “tercera llamada …” presentaron a José Cruz y su Real de Catorce, y entonces el esperado momento por todos,  José  sale al escenario, imagen que cala en lo más profundo, José en silla de ruedas, dándonos una “Lección de Vida”, una “Razón para Vivir”, no puedes evitar sentirte de lo más pequeño, todos de pie en la sala recibiendo al Poeta, José agradece emocionado y presenta a sus músicos, ellos no pasan de los veintitantos, muy jóvenes y excelentes en lo que hacen.

Cruz empezó su concierto con una canción de su nuevo disco, no recuerdo el nombre, pero todos atentos, expectantes, tampoco  recuerdo el orden de las canciones, ni cuántas, ¡Que importa! La Sala se pintó de Azul, del color de las olas del mar, de las imágenes que cada uno de los presentes evocaba al escuchar aquella canción que nos trasportaba al amor, a los cuartos de hotel, a las ciudades en otra vida, al mágico ayer, al polvo de los días, a las horas nuevas, José con su voz nos lleva de “viaje”, nos pone en “trance”, basta cerrar los ojos, escucharle y dejarte caer, dejarte ir.

Cómo te explicas que una frase tan corta como “Necesito Amor, ámame” te prenda tanto, o la de “Dame de esa ración que me ayude a vivir”, o que tal esta, “Me desprenderé tu nombre sin llorar” ó "Esta noche sudaré contigo"y tantas y tantas más.
¿Cómo explicas la belleza?
¿Cómo describir lo que es  la poesía, lo que te hace sentir? 



Disfrutamos de canciones emblemáticas  del Real y del nuevo material de José, canciones como, la Medicina, Beso de Ginebra,  El Lobo, Malo, Contraley, Me Miraba a los Ojos, Azul, El Quinqué, y las nuevas de las cuáles recuerdo sólo parte de la letra, “…Para ver si tu amor es de a deberás…”,  “ Y de música de fondo un blues”, así como también participaciones de sus invitados.


En lo particular me gustó mucho la participación de Fernando Rivera Calderón cantando El Lobo, muy aparte de que es bastante atractivo, se le veía disfrutar del momento, de la música, veía a Cruz y su rostro sonreía... También de la voz de Marí José cantando la Medicina y  un par de canciones del nuevo disco.


No faltaron los ¡Te amo José!, ¡José, el Real eres tú!, la chica sensual que bailo a ritmo de Azul, los que cantamos junto con José, el chico que iba solo, los destellos de las cámaras, los  cuerpos, los pies, las manos moviéndose a ritmo de blues  y la clásica ¡Otra, otra!, José Cruz terminó su presentación con la canción que le da el nombre a su disco, “Una Razón para Vivir”.

La Sala fue quedando vacía, pero  nosotros  nos llenamos de  blues...
de luz.

¡Gracias José Cruz!
¡Gracias Poeta!

Así terminó el concierto.


Ya no adquirí el disco porque no saldrá a la venta hasta finales de diciembre o principios de enero.

Espero poder ir a algunos de los tantos conciertos que seguro dará José en los próximos muchos muchos meses.

Me quede un par de días en el DF, pero eso...


ya es otra historia…


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José Cruz y Real de Catorce 22/11/11

Qué más podría ofrecer José Cruz después del disco Lección de vida? 
¿Una razón para vivir?

No soy un ferviente seguidor de José Cruz sin embargo conozco parte de su trabajo y lo respeto por tanto que él ha dado a la música a la poesía a la vida y a mi claro.

La señorita Adriana Zavaleta muy amablemente me invito a llevarla al concierto de José Cruz en la Sala Ollin el día 22 de Nov. del 2011 eso hace como hace un mes poquito más creo, y yo me hice líos para comprar los boletos hasta justo un día antes pero bueno ya estaba todo listo, (hasta me bañe) y cuando uno le dice “llega temprano” es porque sabe del desmadre que es Desmadropolis y sus tráficos pero eso a Adriana como que no le pareció tan cierto y llego tarde – Adriana si lees esto si TE ODIO – y es que además de todas mis virtudes a flor de piel también se me da eso de la desesperancia y un conductor con prisa es terrible.

Bien para qué abrumar con los detalles funestos de la llegada a la sala? Las distancias coches tiempos, ruta, semáforos, perros, policías y hasta un yo, que no lleve dinero porque ALGUIEN –“Adriana no llego temprano” y no pude tener tiempo para pasar al banco, un sitio para estacionarse???  Nah! la calle es buena ahhh y por cierto olvide el celular en el carro y creo que todos deberían olvidar los celulares en los carros cuando van a un concierto en fin.

Acto numero uno – no hay disco nuevo a la venta cómo lo habían anunciado, pero hay Preventa con entrega el próximo año… y no compramos nada yo no llevaba dinero y no aceptaron mi supermegapoderosa tarjeta.

Acto numero dos – pase usted a la sala y vea el lleno a mas de 3/4 Excelente nos toca hasta atrás, porque “Adriana no llego temprano” y como no están numerados los asientos pues toca hasta atrás. (ya estaba en el escenario MONOCORDIO).

Comparto lo chido que es vivir rodeado de grandes Personalidades en la música, varias gentes que vale mucho la pena seguir (algo así dijo Fernando Rivera Calderón) porque tener la dicha de escuchar a gentes como José Cruz, Jaime López, Rockdrigo González, Rita Guerrero entre muchos es más que una lección de vida, es “una razón para vivir” y empieza con la canción de Escalera que no sé si fue la primera pero es la que llegue a escuchar

“Estoy sentado aquí, cumpliendo mi papel, nadie sospecha que en cualquier momento puedo huir, basta bajar la escalera hasta el fondo de mi “

Fueron tres canciones más de monocordio una que no recuerdo el nombre, canto Amar es combatir y la ultima Siempre te busque - queridos lectores no pienso escribirles parte de las letras de estas canciones porque creo que es preferible las escuchen para saber de lo que se trata-  Monocordio se despidió entre aplausos y la premura de que aunque es muy chido oírlo la neta íbamos mas por José Cruz. 

Primera llamada (no al cel sino al escenario) segunda llamada y tercera llamada.

Apareció una chica a darnos algunos detalles del concierto así como disculpas por la ausencia del nuevo disco y la promesa de entregarlo Autografiado a quienes aprovecharan la preventa.

Bajan las luces y se ve la entrada de José Cruz en silla de ruedas (este solo acto puede y me da una cachetada en el orgullo, en la soberbia y en todos los pretextos estúpidos a los que uno se aferra para no echarle ganas a la vida)  lo recibimos con un aplauso de verdad y claro había que ponerse de pie ante él como símbolo de respeto admiración y gratitud por su existencia.

Con la emoción de alguien que se sabe tan querido José Cruz nos agradeció la presencia , su voz aunque lastimada por la enfermedad (esclerosis Múltiple) era clara y se le veía feliz, nos explico que había ganado el nombre de Real de Catorce y entonces presento a sus músicos como Real de Catorce y no nos Hikuris como eran conocidos, además menciono que haría una gira o peregrinación hasta Real de Catorce para manifestarse en un colectivo en contra de la explotación minera por parte de empresas canadienses en tierras de Huicholes y claro eso lo aplaudimos todos y hay que unirse. 

Empezó con una canción que me imagino es del nuevo disco y de la que no recuerdo el nombre, pero fue impresionante ver y escuchar el silencio y la atención que le pusimos a la canción, tengo la memoria atrofiada y no lleve una libreta para anotar el orden de las canciones y las apariciones de los invitados pero hay detalles que siempre se quedan grabados.

Fernando Rivera Calderón lo acompaño a cantar LOBO y disfrutamos la canción.

María José, hija de José Cruz bellísima aunque no me gusto el color de las zapatillas como que no quedaban Rojas y vestido Café y por respeto a Adriana y a José Cruz no le grite Suegrooo

También lo acompaño el tipo de las Flautitas Horacio Franco, en lo personal no me gusto mucho su participación el sonido no me convenció, El Flamenquito también participo y algunos más que no recuerdo sus nombres, maría José participo con un grupo invitado y ella de vocalista bien.

Hubo canciones de siempre y nuevas, el Quinqué, Beso de Ginebra y bueno tantas… hubo muestras infinitas de cariño y hasta en momentos me parecieron como los paleros que usan en algunos eventos para amenizar cosa que no es necesario con José Cruz y por lo cual dudo que eso fueran pero lo pienso.

De una de las canciones nuevas recuerdo esta frase “HAY CANCIONES ESTUPIDAS PERO QUE VENDEN MUCHO” inevitable pensar en tantos artistitas que no ofrecen nada más que estrategia de mercado.

A ver si no la riego… la medicina  en voz de María José bellísima canción y en su voz wow divina – quiero probar la fantasía que me ayude a vivir porque me muero día a día y no me quiero morir dame de esa ración ven y acuéstate aquí – en esta parte en especial maría José mira a su Padre y la mirada tiene dos interpretación de las cuales yo me quedo con la primera
Mirada 1 – admiración y respeto por las ganas de vivir de José Cruz
Mirada2  -  Este no se Apura 

Otro momento que me llamo la atención además de un par de tortolitos que casa que se desocupaban dos asientos más cerca al escenario avanzaban, fue en el momento de tocar AZUL, a unas filas delante se levanto una chica delgada y empezó a bailar esa canción de una manera muy sensual y era una delicia verla desinhibida metida en lo suyo en su placer en su orgasmo. 

Creo que lo mejor sería que se hicieran presentes el día 10 de Diciembre en el nuevo concierto de José Cruz y que ustedes de viva voz vivan una experiencia tan maravillosa que es ver a una persona que nos entrega UNA RAZÖN PARA VIVIR además estará Leticia Servin, cerro el concierto con la canción que da título al nuevo disco “una razón para vivir” canción que sea dicho es un homenaje a Rita Guerrero.

Ojala muchos más dejaran de oír a cantantes estúpidos que solo venden y cambiaran sus horizontes por gente valiosa y que en verdad aporta su creatividad y deseos de luchar de vivir, en el pasillo nos encontramos con Fernando rivera y lo saludamos Gran tipo también.

Hoy estoy tomándome un tequila y me tirare en el tapete de mi casa con mis audífonos a escuchar unas muy buenas rolitas de José Cruz.

BYTE
El Gabrielo

PD. Aún odio a Adriana Zavaleta.   





miércoles, 23 de noviembre de 2011

Una Razón Para Vivir


A veces nos olvidamos de cosas tan sencillas....pero no por ello
menos importantes y esenciales...
el sonreír,
el respirar,
soñar,cantar, bailar....

José Cruz nos da una Lección de Vida más,  en la presentación de su nuevo disco:
"Una Razón Para Vivir"




Concierto  22 de Noviermbre 2011
Centro Cultural Ollin Yoliztli
DF